Explantación mamaria

Explantación mamaria: Porque cada etapa de la vida merece el cuerpo que tú elijas

Hay una frase que se repite entre mis pacientes que han venido a mi consultorio para explantarse, dicha por mujeres sabias, mujeres que ya han recorrido un camino largo con sus cuerpos y que saben lo que quieren. La frase es esta: «Doctora, ya disfruté mis implantes»; Detrás de esas palabras hay una historia feliz. No una tragedia, no un arrepentimiento, no un problema médico grave; hay una mujer que, hace diez, quince o veinte años, tomó la decisión de aumentarse los senos, que vivió esa etapa con plenitud, que se sintió más segura, más sexy, más feliz con su cuerpo. Y que ahora, simplemente, siente que esa etapa se cerró.

Y no hay nada de malo en eso. Al contrario, me parece un acto de profunda coherencia y autoconocimiento.

Aunque los implantes no tengan fecha de caducidad, aunque puedan durar muchos años sin complicaciones, nuestros cuerpos cambian, nuestras prioridades cambian, nuestra mirada sobre nosotras mismas cambia. Lo que querías a los treinta años quizás ya no es lo que quieres a los cincuenta. Y está bien. Es más que está bien: es hermoso poder reconocerlo.

Por eso, cuando una paciente viene a consulta y me dice que quiere retirar sus implantes, no le pregunto «¿Qué pasó?» como si algo malo hubiera ocurrido. Le pregunto «¿Cuéntame por qué ahora?». Y las respuestas son variadas, pero todas tienen un denominador común: la búsqueda de una versión más auténtica de sí mismas.

Algunas me dicen: «Ya no quiero sentir que tengo algo extraño dentro de mí». Otras: «Mis senos han cambiado con la edad y los implantes ya no se ven como antes». Otras simplemente: «Quiero volver a mi cuerpo natural, sin nada añadido». Y sí, también hay quienes han desarrollado síntomas que podrían estar relacionados con el síndrome de Asia (una reacción inflamatoria a cuerpos extraños), y retirar los implantes les devuelve la vitalidad que habían perdido.

Pero el tono de este artículo no es el del miedo. Es el de la libertad.

Yo hago mamoplastias de aumento con implantes todos los meses. Y las hago con toda la convicción, porque sé que para muchas mujeres los implantes son una herramienta maravillosa para sentirse completas. No tengo nada en contra de los implantes. Los uso, los recomiendo, los elijo con cuidado para cada paciente. Pero también sé que hay un momento, para algunas mujeres, en el que los implantes ya

no suman, sino que restan. Y en ese momento, lo mejor que puedo hacer como cirujana es ayudarles a volver al punto de partida: sus senos, sin nada añadido, tal como la naturaleza los diseñó.

La explantación mamaria no es el fracaso de un aumento. Es el cierre natural de un ciclo.

Cómo es esa cirugía? Depende de cada caso. Si solo retiramos los implantes, el seno puede quedar vacío, con exceso de piel y sin volumen. Por eso, en muchas ocasiones, la explantación va acompañada de una mastopexia (levantamiento de senos) para recolocar el tejido que quedó, retirar la piel sobrante y lograr una forma bonita y natural, en la mayoría de los casos hago uso de lipoinjerto para darle un mayor volumen al músculo y por ende al seno; Otras veces, si el volumen del implante era pequeño y la piel tiene buena elasticidad, el seno se retrae solo y no necesita lifting. En consulta, con tus medidas y tus deseos, decidimos cuál es la mejor ruta para ti.

Hay algo muy conmovedor en las pacientes que vienen por una explantación. No vienen tristes. Vienen en paz. Vienen con la claridad de quien sabe lo que quiere. Y cuando se ven al espejo después de la cirugía, no me dicen «ay, qué grandes quedaron» o «ay, qué firmes». Me dicen: «Me siento yo otra vez». Y eso, para mí, vale más que cualquier otro resultado.

Así que si estás leyendo esto y llevas años con tus implantes, y los has disfrutado, y te han dado alegrías, pero ahora sientes que ya no van contigo, quiero que sepas que no tienes que sentir culpa ni arrepentimiento. Solo tienes que sentir que es tiempo de un nuevo capítulo. Y yo puedo acompañarte en ese regreso a tu cuerpo original, sin juicios, sin alarmismos, solo con la cirugía precisa que necesitas para volver a sentirte en casa contigo misma.

Te invito a venir a consulta. Hablemos de tus implantes, de cuánto los disfrutaste, y de cómo será tu cuerpo después de retirarlos. Sin presiones, sin miedos. Solo con la certeza de que, pase lo que pase, siempre habrá una cirujana que te entienda y te respete.

Te espero.

Dr. Ana María Monzón Cirujana Plástica Bogotá, Colombia