Comparación de planos en aumento mamario
Una de las decisiones más importantes que tomo junto a mis pacientes antes de un aumento de senos es la ubicación del implante. Esta elección no solo influye en el resultado estético, sino también en la recuperación, la durabilidad del procedimiento y la funcionalidad de la mama. Las tres técnicas más utilizadas son la colocación submuscular, subglandular y dual plane (plano dual). Cada una tiene ventajas, limitaciones y una indicación específica según el tipo de cuerpo, la calidad del tejido mamario y los objetivos de la paciente.
La técnica submuscular consiste en colocar el implante debajo del músculo pectoral mayor. Esta opción ofrece una cobertura adicional del implante, lo que resulta especialmente útil en pacientes muy delgadas o con poco tejido mamario. Al estar parcialmente cubierto por músculo, el implante se ve natural, con menor riesgo de visibilidad de bordes o rippling. Sin embargo, también implica una recuperación más lenta y dolorosa, ya que el músculo debe adaptarse a la presencia del implante. En algunos casos, puede generar movimiento del implante durante la contracción muscular (deformidad de movimiento), lo que debe ser considerado en pacientes muy activas o deportistas.
Por otro lado, la técnica subglandular posiciona el implante directamente debajo de la glándula mamaria y por encima del músculo. Esta opción suele tener una recuperación más rápida y menos dolorosa, ya que no se manipula el músculo pectoral. Es ideal para pacientes con buen volumen mamario natural y piel firme, ya que el tejido existente proporciona suficiente cobertura para el implante; los resultados que se obtienen ubicando el implante en este plano son naturales, entendiéndose por natural, una mama con un polo superior lleno en un 45% y una caída anatómica en el polo inferior que completa el otro 55% del total del volumen mamario.
La técnica dual plane combina lo mejor de ambas: el implante se coloca parcialmente debajo del músculo y parcialmente debajo de la glándula. Esto permite una cobertura superior muscular, mientras que la parte inferior del implante queda libre para proyectar el polo inferior del seno. Es especialmente útil en pacientes con leve ptosis mamaria, ya que permite reposicionar el tejido sin necesidad de una mastopexia adicional. Además, ofrece resultados naturales, buena cobertura y menor riesgo de complicaciones. La recuperación es intermedia: más tolerable que la submuscular pura, pero con mayor dolor que con la técnica subglandular.
Desde mi experiencia quirúrgica, la elección de la técnica debe ser completamente personalizada. No existe una “mejor” opción universal, sino una técnica adecuada para cada anatomía, estilo de vida y expectativa estética. En consulta, evalúo cuidadosamente el grosor del tejido mamario o “pinch”, la calidad de la piel, la forma del tórax, el grado de ptosis y los objetivos de la paciente. También considero factores como la maternidad futura, la práctica deportiva y la tolerancia al dolor postoperatorio.
Mi compromiso como cirujana es ofrecer resultados que no solo sean bellos, sino también seguros, duraderos y funcionales. Por eso, cada decisión técnica se toma con rigor, empatía y visión a largo plazo. Si estás considerando un aumento mamario, te invito a una valoración personalizada donde podamos definir juntas la técnica más adecuada para ti. Porque cada cuerpo merece una solución única, pensada con precisión y ejecutada con arte.

